miércoles, 21 de septiembre de 2016

El laboratorio de Pablo Escobar


La exitosa serie Narcos ha sacado a la palestra de nuevo la figura de Pablo Escobar, el que fuera uno de los narcotraficantes más notorios de finales de la década de los 80. Y con él, el surgimiento de los grandes cárteles colombianos y sus actividades para llegar a amasar colosales fortunas. Pablo Escobar comandaba el cártel de Medellín, considerado como la organización criminal más peligrosa del mundo, y su afán por la hegemonía del tráfico de cocaína le llevó a desatar sangrientos conflictos con el Estado.

Aún hoy, toda la cocaína ilícita que llega a los EE.UU. y a Europa procede de América del Sur, donde es procesada en laboratorios improvisados en mitad de la selva. Se encuentran cerca de las zonas de cultivo por la dificultad que entraña el transporte de las hojas: son necesarios en torno a 100-140 kg de hojas para obtener 1 kg de cocaína. En contraste con los laboratorios comunes, albergados en edificios limpios, con materiales de vidrio, aparatos, científicos de bata blanca, protocolos y medidas de seguridad, la mayoría de los laboratorios de cocaína suelen estar equipados con unos cuantos bidones, telas que hacen las veces de filtro, palos para agitar las mezclas, algún ácido, alguna base y uno o dos químicos clandestinos conocidos como “cocineros”. Solo operan durante un corto período de tiempo, dos semanas a lo sumo, dos o tres veces al año durante la cosecha.

Breves apuntes sobre la cocaína

La cocaína pertenece a la familia de los alcaloides, un amplio grupo de compuestos vegetales al que también pertenecen la nicotina, la cafeína y la morfina. Cocaína es su nombre de pila, aunque en el registro químico-civil puede aparecer también como benzoilmetilecgonina. Su fórmula es C17H21NO4 y tiene esta preciosa estructura.


Figura 1. Estructura de la molécula de cocaína.

Se pueden diferenciar claramente dos partes: una hidrófila ― el biciclo con el nitrógeno (N) ― y una lipófila ― el anillo de benceno ―, razón por la cual la cocaína puede adaptarse tanto a entornos hidrofílicos (como el torrente sanguíneo) como hidrofóbicos (la barrera hematoencefálica del cerebro).

La cocaína actúa como anestésico porque bloquea la transmisión del impulso de nervios sensoriales. Cuando se consume en pequeñas cantidades produce sensaciones de bienestar y euforia, además de una disminución del apetito, alivio de fatiga y aumento del estado de alerta. Pero en dosis más altas o regulares puede provocar grandes daños e incluso la muerte. Esto sumado a que es altamente adictiva son las razones principales por las cuales la cocaína es considerada como una sustancia ilegal en la mayoría de países del mundo.

El primer uso registrado de consumo de cocaína fue por los indios de los Altos Andes en Ecuador y Perú allá por el 2500 a.C. Estas tribus tradicionalmente han masticado las hojas de la planta de coca, junto con cal para liberar los alcaloides, con el fin de combatir la fatiga y saciar el hambre. Los mineros de estaño en Bolivia lo hacen aún hoy para poder afrontar las largas jornadas de trabajo a grandes altitudes. La cocaína se aisló por primera vez en 1859 y empezó a utilizarse como estimulante, sobre todo, en bebidas para darle una “chispa” extra. De hecho, Coca-Cola contenía pequeñas cantidades de cocaína hasta 1904, de ahí su nombre. Sigmund Freud elevó el interés por la cocaína tras usarla en el tratamiento para la depresión. Estos experimentos fueron abandonados más tarde debido a los indeseables y adictivos efectos secundarios que producía. La cocaína también es de interés literario, ya que Sherlock Holmes supuestamente la tomaba. En 1920, se prohibió en el Reino Unido después de unos informes sobre “soldados enloquecidos” durante la Primera Guerra Mundial.


Figura 2. Anuncio de Coca-Cola de 1858 en el que se indica que contiene cocaína.

Cultivo y cosecha de la hoja de coca

La cocaína se obtiene a partir de las hojas de las plantas pertenecientes al género Erythroxylum, originarias de la región norte de los Andes: Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Hay cerca de 200 especies y cada una prospera bajo condiciones climáticas muy diferentes, pero sólo dos de ellas poseen cantidades significativas del alcaloide: E. novogranatense y E. coca (planta de coca). Se trata de las variedades que crecen en las laderas más altas, generalmente entre 500 y 1500 m de altura, donde se experimentan altas precipitaciones y temperaturas que rondan los 20-30 ºC. Los suelos son arcillosos, ricos en humus y hierro, propiciando las condiciones ideales para el desarrollo de estas plantas, pero no para otros cultivos.

El cultivo de la planta de coca comienza con la semilla, recolectadas de  diciembre a marzo a partir de plantas que tienen de dos a tres años de edad. Se siembran en pequeñas parcelas a unos 5 cm de profundidad y se mantienen a la sombra con un riego frecuente. Generalmente, las semillas germinan en 20-30 días, aunque un proceso de hidratación previo podría acelerar la germinación a la mitad de tiempo. Las plántulas alcanzan el tamaño de trasplante, alrededor de 30 cm, en unos dos meses.

Después de aproximadamente un año desde el trasplante, la planta de coca alcanza su plena madurez y produce su primera cosecha de hojas. Para que la recolección sea rentable tiene que haber unas 70.000 plantas por hectárea y éstas deben durar más de 30 años.

Se dice que las hojas están listas para la cosecha cuando tienen una coloración amarillenta y tienden a agrietarse cuando se dobla. Se pueden cosechar entre dos y seis veces al año, dependiendo de las condiciones climáticas, y siempre a mano. A veces, la cosecha más abundante, tras las lluvias de marzo, representa aproximadamente la mitad de la cosecha total anual. Las siguientes cosechas tienen lugar entre junio y julio y luego en noviembre, cuando el clima en América del sur es seco.


Figura 3. Hojas de la planta de coca, de donde se extrae la cocaína.

Una vez recolectadas las hojas, se llevan a una zona plana, se distribuyen en delgadas capas sobre una lona y se dejan secar. En esta etapa, la hoja de coca pierde más del 75% de su peso original. Se puede completar en seis horas si hay pocas nubes y la luz solar pega fuerte, mientras que una tormenta podría arruinar toda la carga, ya que una alta humedad llevaría a las hojas a un proceso de fermentación microbiana, causando la ruptura de las moléculas de cocaína. Si el secado es largo, las hojas se vuelven demasiado secas y también pierden su valor comercial. El contenido medio de cocaína por hoja es aproximadamente 1%, por lo que se necesita entre 100-140 kg de hojas para hacer 1 kg de cocaína. Cuando finaliza la fase de secado, las hojas son barridas en grandes montones, donde se dejan durante unos tres días antes de ser llevado a los laboratorios de procesamiento.

El procesamiento

Las plantas de coca crecen de forma natural en muchas regiones de América del Sur y, por lo tanto, no son ilegales allí. Sin embargo, los laboratorios que las procesan para extraer cocaína sí lo son. Este procesamiento ilícito dista bastante del usado en laboratorios farmacéuticos para hacer drogas o medicamentos de calidad. Debido a que las operaciones a realizar no son complejas, se suelen improvisar laboratorios clandestinos en zonas remotas de la selva, próximas a regiones de cultivo de coca. Además, la mayoría de los productos químicos que se suelen usar en estos laboratorios son muy comunes, por lo que su uso para la extracción de cocaína es difícil de controlar.


Figura 4. Este es el aspecto típico que presenta un laboratorio de coca oculto en la jungla.

Como se verá a continuación, la obtención de la cocaína a partir de las hojas se lleva a cabo a través de una sucesión de pasos de extracción y precipitación. El objetivo final es obtener cocaína lo más pura posible y adecuarla para que pueda ser consumida. Sin embargo, en las hojas de coca se encuentran al menos otros trece alcaloides, la mayoría en cantidades trazas, y no siempre son eliminados por completo. Por lo tanto, es raro encontrar cocaína ilícita con más del 95% de pureza. Los residuos de productos químicos usados durante el proceso también son considerados como impurezas.

El procesamiento consta de tres etapas: la extracción de cocaína de la hoja de coca para crear una pasta, la conversión de ésta en cocaína base y, por último, en clorhidrato de cocaína, la cocaína en polvo. Veamos a continuación cada etapa con más detenimiento:

     1. De la hoja a la pasta de cocaína

Las hojas secas se colocan en pozos que, por lo general, son agujeros cavados en la tierra. Están forrados con un plástico grueso y a menudo se encuentran cerca de corrientes de agua para asegurarse un suministro constante. Se añade un compuesto alcalino (o básico), generalmente carbonato de sodio o calcio, y la mezcla se deja reposar al sol durante unas horas. Para acelerar el proceso, las hojas suelen ser pisadas por varias personas. Este proceso permite que las hojas expulsen la cocaína, así como otros alcaloides y aceites que no son solubles en agua.

A continuación se añade un disolvente orgánico, normalmente gasolina, para disolver la fracción insoluble en la mezcla anterior y se vuelve a agitar pisando. De la misma forma que cuando intentamos mezclar aceite con agua, en este paso se tienen dos fases: una orgánica ―en la que se encuentran los alcaloides― y una acuosa, que es desechada junto con las hojas.


Figura 5. La adición de gasolina sirve para disolver los alcaloides que se extraen de las hojas.



Figura 6. Operarios pisando la mezcla de hojas, carbonato, gasolina y agua.

Para extraer la cocaína de la gasolina se añade una solución diluida de ácido sulfúrico (H2SO4) para provocar que los alcaloides precipiten, es decir, que se vuelvan insolubles en la gasolina. De nuevo tenemos dos fases: una orgánica ―en la que ya no se encuentran los alcaloides, por lo que se desecha― y una acuosa ―como resultado de añadir el sulfúrico, y que ahora contienen los alcaloides―.

A la fase acuosa con los alcaloides, que es ácida, se le añade amoniaco (NH3), que es básico, dándose una típica reacción de neutralización. El resultado es una nueva precipitación de los alcaloides, que ahora vuelven a ser insolubles en agua. Tras esto, se filtran, por lo general, usando una sábana estirada entre cuatro palos y se deja secar completamente al sol o bajo unas bombillas. El producto resultante se conoce como “pasta base de cocaína”, una masilla gruesa beige, que tiene un punto de fusión de 98ºC, por lo que es adecuada para fumar ya que sublima fácilmente.


Figura 7. Pasta base de cocaína.

     2. De la pasta a la cocaína base

Esta etapa es generalmente necesaria, debido a que la hoja de coca utilizada para hacer la pasta contiene cantidades variables de cocaína y otros alcaloides. Este proceso está diseñado para separar la cocaína de los otros alcaloides de la mezcla. Si las hojas utilizadas son de una calidad excepcionalmente alta, con un contenido del 90% en cocaína, la pasta no necesitaría más refinado que añadir ácido clorhídrico (HCl), lo que resultaría en el producto final (clorhidrato de cocaína). Sin embargo, esto es raro, ya que la mayoría de los laboratorios ilícitos no reciben hojas de tan alta calidad, por lo que deben realizar un paso adicional.

A la pasta de coca se añade agua y ácido sulfúrico (H2SO4) hasta disolverse. Para eliminar los alcaloides que no son cocaína y otros materiales no deseados en el producto final se añade permanganato potásico (KMnO4). En particular, este compuesto se utiliza para romper mediante oxidación la cinamil-cocaína, el alcaloide, tras la cocaína, más abundante en las variedades de E. novogranatense. Este paso es crítico, ya que de no hacerlo con sumo cuidado, puede resultar también en la destrucción de la cocaína y menos puro será el producto final. Esta mezcla se deja reposar durante unas seis horas, se filtra y el precipitado se descarta.


Figura 8. Filtrado de la mezcla de la pasta base con sulfúrico y permanganato. En este caso, las moléculas de cocaína han quedado en el líquido.

Para detener la acción del permanganato se añade hidróxido de amonio (NH4OH) a la solución filtrada y se forma otro precipitado. El líquido se descarta y el precipitado se seca, por lo general, al sol o con lámparas de calor. El polvo resultante es la cocaína base, con una relación de conversión de aproximadamente 1:1, es decir, partiendo de 1 kg de pasta se obtiene más o menos el mismo peso de polvo.


Figura 9. La cocaína base, la forma más pura de la cocaína, secándose al sol.

     3. De la cocaína base al clorhidrato de cocaína

Este paso final en la fabricación ilícita de cocaína es la conversión de cocaína base en su sal, el clorhidrato de cocaína, la forma más común que se vende en la calle. La principal razón por la que esta forma de cocaína se puede consumir, ya sea esnifada o inyectada, es el hecho de que es soluble en agua, por lo que puede atravesar la mucosa nasal y transitar libremente por el torrente sanguíneo. También es más estable que la forma base a la hora de almacenarla.

Se requiere más habilidad y equipos más sofisticados, también es más peligroso que los pasos anteriores. Los productos químicos son más caros y difíciles de conseguir, ya que a menudo no son fabricados en el país de procesamiento.

La cocaína base se disuelve en éter (CH3–CH2–O–CH2–CH3) y acetona (CH3(CO)CH3) y se añade ácido clorhídrico (HCl). Precipitan unos cristales que no son solubles en los disolventes orgánicos añadidos. Se separan por filtración y se secan bajo lámparas de calor e incluso con la ayuda de ventiladores o de hornos microondas. El producto resultante es el clorhidrato de cocaína y se diferencia de la pasta en que funde a 190 ºC, por lo que no es apto para fumar.


Figura 10. La cocaína base se disuelve en éter y acetona y se añade ácido clorhídrico.

Figura 11. Los disolventes se eliminan usando microondas.

Figura 12. El clorhidrato de cocaína, el resultado final.

¿Y después qué?

La cocaína sigue siendo un fármaco usado por muchos médicos como anestésico local tópico, pero evidentemente la que se fabrica en estos laboratorios clandestinos tiene unos fines bien diferentes. En el tráfico de cocaína hay una jerarquía bien establecida que va desde el pobre recolector de hojas hasta el último contrabandista que la lleva a Estados Unidos y a Europa y, por supuesto, el que está en lo alto de la pirámide y se forra más que nadie. Pero esto ya no tiene cabida en este blog. Aquí nos dedicamos a otros menesteres. Y, por cierto:


Por Jesús @JGilMunoz 



FUENTES

Este post participa en la LX Edición del Carnaval de la Química, alojado en el blog Pantomaka.

2 comentarios:

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